Manifesto
da Reforma Universitária de Cordoba -1918 e Cronologia
da luta pela Reforma
Como
parte do debate sobre a reforma universitária reproduzimos
o histórico manifesto da juventude universitária
argentina, que já em 1918, derrotava o modelo colonial
de universidade, em um verdadeiro processo de reforma universitária.
O
Manifesto a homens livres da America do sul é um importante
exemplo aos estudantes brasileiros, onde fica claro que o projeto
governista em nada corresponde a autêntica reforma universitária.
LA
JUVENTUD ARGENTINA DE CORDOBA A LOS HOMBRES LIBRES DE SUD AMERICA
MANIFIESTO
DE LA F.U.C. DE CORDOBA - 1918
Hombres
de una república libre, acabamos de romper la última
cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación
monárquica y monástica. Hemos resulto llamar a
todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se
redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza
menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan
son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos,
las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos
pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora
americana.
La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta,
porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido
y porque era necesario borrar para siempre el recuerdo de los
contra-revolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta
aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de
los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos
y –lo que es peor aún- el lugar en donde todas
las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra
que las dictara. Las universidades han llegado a ser así
el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan
en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil.
Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas,
pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático.
Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus
es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su
recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen,
las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza,
y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no
es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento
de la periodicidad revolucionaria.
Nuestro
régimen universitario –aún el más
reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una
especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado
universitario. Se crea a sí mismo. En él nace
y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico.
La Federación Universitaria de Córdoba se alza
para luchar contra este régimen y entiende que en ello
le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático
y sostiene que el demos universitario, la soberanía,
el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente
en los estudiantes. El concepto de Autoridad que corresponde
y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de
estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza
de disciplinas extrañas a la substancia misma de los
estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita
mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no
existe una vinculación espiritual entre el que enseña
y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente
infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor
a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda
en el artículo conminatorio de un reglamento o de un
estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario,
pero no a una labor de Ciencia. Mantener la actual relación
de
gobernantes
a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las
almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales.
Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza
no se avienen con lo que reclama el sentimiento y el concepto
moderno de las universidades. El chasquido del látigo
sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes
o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe
en un instituto de Ciencia es la del que escucha una verdad
o la del que experimenta para crearla o comprobarla.
Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario
el arcaico y bárbaro concepto de Autoridad que en estas
Casas es un baluarte de absurda tiranía y sólo
sirve para proteger criminalmente la falsa-dignidad y la falsa-competencia.
Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal,
aportada a la Universidad de Córdoba por el Dr. José
Nicolás Matienzo, sólo ha venido a probar que
el mal era más afligente de los que imaginábamos
y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada
descomposición. La reforma Matienzo no ha inaugurado
una democracia universitaria; ha sancionado el predominio de
una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los
mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos
acusa ahora de insurrectos en nombre de una orden que no discutimos,
pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así,
si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo,
proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección.
Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza
es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro
mejor estímulo; la redención espiritual de las
juventudes americanas nuestra única recompensa, pues
sabemos que nuestras verdades lo son –y dolorosas- de
todo el continente. Que en nuestro país una ley –se
dice- la de Avellaneda, se opone a nuestros anhelos. Pues a
reformar la ley, que nuestra salud moral los está exigiendo.
La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada,
es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No
se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros.
Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o
comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros
y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones.
En adelante solo podrán ser maestros en la futura república
universitaria los verdaderos constructores de alma, los creadores
de verdad, de belleza y de bien.
La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado
la hora de plantear este grave problema a la consideración
del país y de sus hombres representativos.
Los
sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba,
con motivo de elección rectoral, aclara singularmente
nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario.
La Federación Universitaria de Córdoba cree que
debe hacer conocer al país y América las circunstancia
de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral
verificado el 15 de junio. El confesar los ideales y principios
que mueven a la juventud en esta hora única de su vida,
quiere referir las aspectos locales del conflicto y levantar
bien alta la llama que está quemando el viejo reducto
de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de
Córdoba y en esta ciudad no se han presenciado desordenes;
se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera
revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera
a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos
para que se vea cuanta vergüenza nos sacó a la cara
la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos
de violencia, de los cuales nos responsabilizamos íntegramente,
se cumplían como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos
lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos
para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas.
Aquellos representan también la medida de nuestra indignación
en presencia de la miseria moral, de la simulación y
del engaño artero que pretendía filtrarse con
las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba oscurecido
en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional
y por una pavorosa indigencia de ideales.
El espectáculo que ofrecía la Asamblea Universitaria
era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena
voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer
escrutinio, par inclinarse luego al bando que parecía
asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente
empeñada, en el compromiso de honor contraído
por los intereses de la Universidad. Otros –los más-
en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación
de la Compañía de Jesús, exhortaban a la
traición y al pronunciamiento subalterno. (¡Curiosa
religión que enseña a menospreciar el honor y
deprimir la personalidad! ¡Religión para vencidos
o para esclavos!). Se había obtenido una reforma liberal
mediante el sacrificio heroico de una juventud.
Se
creía haber conquistado una garantía y de la garantía
se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la
sombra los jesuitas habían preparado el triunfo de una
profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra
traición. A la burla respondimos con la revolución.
La mayoría expresaba la suma de represión, de
la ignorancia y del vicio. Entonces dimos la única lección
que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del
dominio clerical.
La sanción moral es nuestra. El derecho también.
Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica,
empotrarse en la Ley. No se lo permitimos. Antes de que la iniquidad
fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos
del Salón de Actos y arrojamos a la canalla, solo entonces
amedrentada, a la vera de los claustros. Que es cierto, lo patentiza
el hecho de haber, a continuación, sesionada en el propio
Salón de Actos de la Federación Universitaria
y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral,
la declaración de la huelga indefinida.
En efecto, los estatutos reformados disponen que la elección
de rector terminará en una sola sesión, proclamándose
inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las
boletas y aprobación del acta respectiva. Afirmamos sin
temor de ser rectificados, que las boletas no fueron leídas,
que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado,
y que, por consiguiente, para la ley, aún no existe rector
de esta universidad.
La juventud Universitaria de Córdoba afirma que jamás
hizo cuestión de nombres ni de empleos. Se levantó
contra un régimen administrativo, contra un método
docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas
se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se
reformaban ni planes ni reglamentos por temor de que alguien
en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de “hoy
par ti, mañana para mí”, corría de
boca en boca y asumía la preeminencia de estatuto universitario.
Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho
dogmatismo, contribuyendo a mantener a la Universidad apartada
de la Ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones,
encerradas en la repetición interminable de viejos textos,
amparaban el espíritu de rutina y de sumisión.
Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas,
trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que
la conspiración del silencio puede ser ejercitada en
contra de la Ciencia. Fue entonces cuando la oscura Universidad
Mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Ferrero,
a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada
su plácida ignorancia. Hicimos entonces una santa revolución
y el régimen cayó a nuestros golpes.
Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había
creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros
ideales merecía algún respeto. Asombrados, contemplamos
entonces cómo se coaligaban para arrebatar nuestra conquista
los más crudos reaccionarios.
No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía
de una secta religiosa, no al juego de intereses egoístas.
A ellos se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de
la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: “prefiero
antes de renunciar que quede el tendal de cadáveres de
los estudiantes”. Palabras llenas de piedad y amor, de
respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe
de una casa de altos estudios. No invoca ideales ni propósitos
de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza
y se alza soberbio y amenazador. ¡Armoniosa lección
que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia
Universitaria!. Recojamos la lección, compañero
de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio
glorioso, la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por
la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de
la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que
ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento
una semilla de rebelión.
La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho
a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios
por medio de sus representantes. Está cansada de soportar
a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución
en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad
de intervenir en el gobierno de su propia casa.
La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio
de su Federación, saluda a los compañeros de la
América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad
que inicia.
21 de junio de 1918
Enrique F. Barros, Horacio Valdés, Ismael C. Bordabehere,
presidente. Gurmensindo Sayago, Alfredo Castellanos, Luis M.
Méndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garzón Maceda,
Julio Molina, Carlos Suárez Pinto, Emilio R. Biagosch,
Angel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende,
Ernesto Garzón.
Cronología
de la Reforma Universitaria
1613
- Fray Fernando Trejo y Sanabria funda la Universidad de Córdoba,
sobre la base del Colegio Máximo de los Jesuitas, de
1610.
1767 - Carlos III decreta la expulsión
de los jesuitas de España y América.
1800 - Por Real Cédula, fue elevada
al rango de “Universidad Mayor de San Carlos y Nuestra
Señora de Monserrat”, cédula ejecutada recién
en 1808 cuando el Virrey Liniers excluyó a los franciscanos
y encargó al clero secular la dirección del establecimiento.
1820 - 1854
- La Universidad de Córdoba queda bajo la protección
de la provincia. En 1821 un edicto de Rivadavia erige la Universidad
Mayor de Buenos Aires, bajo la rectoría del presbítero
Antonio Sáenz. En 1854 le presidente Urquiza nacionaliza
la Universidad Mayor de San Carlos.
1879
– 1894
- En 1879 Avellaneda presidente de la Nación redactó
un reglamento que preveía el funcionamiento de cuatro
Facultades, de Derecho y Ciencias Sociales, de Filosofía
y Humanidades, de Ciencias Médicas y de Ciencias Físicas
y Matemáticas. En 1885 se promulga la ley N º 1597
conocida con el nombre del senador y rector Avellaneda. El proyecto
original contemplaba el gobierno autónomo y dotaba de
recursos propios a las Universidades, lamentablemente esto fue
mutilado del proyecto original; de allí que en estatuto
aprobado en 1893 permitió la reelección indefinida
de sus autoridades. El 16 de octubre de 1889 por ley provincial
se crea la Universidad de Santa Fe y el 2 de enero de 1890 con
el mismo carácter nace la Universidad de La Plata. A
partir de este año comienzan diversas manifestaciones
denunciando el auge del “profesionalismo” en las
altas casas de estudio.
1898 - Se proponen diversas proyectos para
la reforma de la Ley Avellaneda, algunos de ellos robustecían
la autonomía.
1903
- En la academia de derecho de Buenos Aires los estudiantes
reaccionan violentamente debido a una interpretación
caprichosa (según la academia) del reglamento de exámenes,
ocasionando la suspensión de los mismos.
1904 - Marzo, persisten los disturbios en derecho,
suspendiéndose los exámenes de marzo, se fundan
los Centros de Estudiantes de Medicina e Ingeniería en
Buenos Aires.
- Septiembre, se reforman los estatutos de la Universidad de
Buenos Aires (U.B.A.) transformándose las academias vitalicias
en Consejo de orden electivo con representación docente.
La Universidad queda clausurada hasta 1906.
1905 - Desórdenes en la Facultad de
Medicina. El 17 de julio se funda el Centro de Estudiantes de
Derecho, en agosto se nacionaliza la Universidad de La Plata.
1906 -1908
- Se reforman los estatutos de U.B.A. en 1906 reanudándose
las clases. El 3 de junio de 1908, los Centros de Estudiantes
de Filosofía, Derecho, Medicina e Ingeniería convocan
una Junta Universitaria Provisoria, constituyéndose el
11 de septiembre la Federación Universitaria de Buenos
Aires (F.U.B.A.).
1912 - Se sanciona la Ley Saenz Peña
propiciando el voto secreto y obligatorio alentando la participación
de los ciudadanos. Una ley provincial crea la Universidad de
Tucumán.
1914 - En abril es constituido el Ateneo de
Estudiantes de Bs. As. El 28 de junio se desencadena la Primera
Guerra Mundial
1916 - Asume Hipólito Irigoyen la Presidencia
de la Nación, al amparo de las amplias libertades que
garantizó ese gobierno, todos los sectores de la vida
nacional expusieron sus problemas, sus anhelos, sus ideales.
Se producen en Córdoba, el 14 de octubre, una manifestación
pro ruptura con Alemania, hablan Deodoro Roca, Martín
Gil, Barros, Capdevila y Orgaz.
1917 - En octubre estalla la Revolución
Rusa derribando al régimen Zarista. En Córdoba,
los estudiantes cuestionaron la legitimidad del rector y de
los decanos, denunciando la vetustez de los reglamentos y reclamando
modificaciones a los planes de estudios. Las presentaciones
estudiantiles fueron rechazadas una y otra vez. En diciembre
el Centro de Estudiantes de Medicina de Córdoba, impugna
la supresión del internado en el Hospital de Clínicas,
“por razones de economía y moralidad que no existen”
.
1918
- Marzo, los estudiantes continúan con sus protestas.
Se organiza el Comité Pro – Reforma presidido por
Ernesto garzón, Horacio Valdéz y Gumersindo Sayago.
Decretando una huelga en apoyo a sus proyectos el día
14, el 20 el Consejo Superior decide “no tomar en cuenta
ninguna solicitud estudiantil” , el Rector cerró
las puertas de la Universidad.
- Abril, se constituye el día 11 la Federación
Universitaria Argentina (F.U.A.) presidida por Osvaldo Loudet.
Ante la gravedad de los sucesos que se producían en Córdoba
y luego de recibir a los dirigentes estudiantiles el presidente
Irigoyen decreta la intervención de esa Universidad designando
al Dr. Nicolás Matienzo para ejercerla que casi inmediatamente
después de asumir redactó e hizo aprobar el estatuto
que reemplazaría al de 1893 al que calificó de
restrictivo por cuanto excluía a los profesores dejando
el gobierno en manos de cuerpos vitalicios, de esta manera democratizó
el gobierno universitario. Además la lucha estudiantil
quedaba legitimada por el apoyo del ex - gobernador de la Provincia,
Ramón J. Cárcano, y algunas personalidades tales
como Deodoro Roca, Enrique Martínez Paz, Arturo Orgaz,
Joaquín V. González.
La
nueva Asamblea Universitaria constituida por la totalidad de
profesores titulares y suplentes fue convocada para el 31 de
mayo, durante ese mes se eligieron democráticamente los
decanos de las tres facultades que entonces existían
(Derecho, Medicina, ciencias exactas), triunfando de forma avasalladora
los partidos de la Reforma, entre ellos Belisario Caraffa fue
proclamado vice- rector trasladándose para el 15 de junio
la elección del rector. Estos antecedentes indicaban
que ese día el Dr. Enrique María Paz, abanderado
de la reforma, sería consagrado rector. Sorpresivamente,
y olvidando el compromiso adquirido ante los estudiantes la
Asamblea de Consejeros elige rector al Dr. Antonio Nores, candidato
de la asociación clerical “Corda Frates”
, congregación de caballeros católicos, muy unidos
por lazos de amistad y parentesco. Los estudiantes sintiéndose
traicionados irrumpieron en el salón, desalojándolo
e impidiendo la consumación del acto y sobre el mismo
pupitre rectoral redactaron la declaración de una nueva
huelga. Surgieron entonces dos entidades de programas opuestos
la Federación Universitaria presidida por Enrique Barros
y el Comité Pro- defensa encabezado por Carlos Artaza
Rodríguez.
El
17 de junio, Nores asume el rectorado registrándose otros
hechos de violencia, mientras la F.U.C. reclamaba su renuncia
al tiempo que difundía el Manifiesto a los Hombres Libres
de Sud América, redactado por Deodoro Roca al que suscriben
varios reformistas. Los estudiantes de todo el país y
los obreros se pliegan a la huelga. El 6 de julio el Obispo
de Córdoba Fray Zenón Bustos acusa a los estudiantes
de incurrir en “prevaricato franco y sacrilegio”.
El día 11 el Consejo Superior clausura la Universidad.
El Primer Congreso Nacional de Estudiantes, convocado por la
F.U.A. Inicia el 21 de julio sus sesiones en Córdoba
proclamando la necesidad de autonomía, gobierno tripartito
paritario, asistencia libre, régimen de concursos, periodicidad
de la cátedra, etc. Ante la ingobernable situación
Nores renunció al rectorado acompañado por numerosos
profesores, se suceden las manifestaciones estudiantiles. El
Ejecutivo haciéndose eco de las protestas estudiantiles
designa como interventor de la Universidad de Córdoba
a Dr. José Salinas, reformándose los estatutos
haciendo lugar a muchas aspiraciones estudiantiles. Aceptó
la renuncia a sus cátedras a numerosos profesores. Muchos
reformistas ingresaron a la docencia entre ellos Arturo Capdevilla,
Deodoro Roca, Arturo y Raúl Orgaz,etc.
Se refirman los estatutos de la U.B.A. declarando libre asistencia
a clases y llevando representación de los estudiantes
al Consejo.
1919
- Es creada la Universidad Nacional del Litoral. En La Plata,
la Asamblea de Estudiantes aprueba un violento manifiesto y
declara la huelga ante la inercia de las autoridades.
1920 - Continua el conflicto en La Plata. Ante
la presión estudiantil, en julio renuncia el Presidente
de la Universidad, Rivarola, reformándose satisfactoriamente
los estatutos.
1921 – 1922
- En 1921 es nacionalizada la Universidad de Tucumán.
En Bs. As. Resulta electo Decano de la Facultad de Derecho el
reformista Mario Saénz. En septiembre se reúne
en México el primer Congreso Internacional de Estudiantes,
surge de allí la Federacipon Internacional de Estudiantes.
El 11 de Abril de 1922 son aprobados los estatutos reformistas
de la Universidad del Litoral. En el mes de octubre Alvear sucede
a Irigoyen en la presidencia de la Nación, tolerando
desde entonces un movimiento antirreformista. En noviembre la
Universidadel Litoral es intervenida, reformándose sus
estatutos. Las Fuerzas Armadas ocupan algunas facultades dada
la resistencia de los alumnos.
1923 – 1928
- Mayo 1923, la Universidad de Córdoba y la Universidad
de Bs. As. Son intervenidas y modificados sus estatutos limitando
la participación estudiantil.
- Mayo de 1924, algunas Universidades se solidarizan a iniciativa
estudiantil con Unamuno, Jiménez de Asúa y Fernando
de los Ríos. Profesores exonerados y deportados por la
dictadura militar de España.
- Mayo 1925, la dictadura española prohibe la conferencia
de Mario Saenz, decano de la Facultad de Ciencias Económicas
de la U.B.A., la juventud española reacciona en defensa
del maestro argentino.
-
Marzo de 1926, se reúne la Asamblea Universitaria para
designar rector, de la que sale electo el reformista Ricardo
Rojas. En diciembre del mismo año, Alfredo Palacios objeta
en el Consejo Superior la ordenanza limitativa del ingreso a
medicina.
- Agosto de 1927, el Ministro de Guerra, General Justo, organiza
unas conferencias militares en la facultad de Derecho de Bs.
As. Las que son interrumpidas por los alumnos, el Consejo de
Dicha facultad suspende a la Agrupación Centro-Izquierda,
por su predica revolucionaria, los consejeros estudiantiles
renuncian, el rectos Rojas replica las manifestaciones del general.
En septiembre del mismo años, la F.U.B.A. homenajea a
los expulsados, Julio V. González aboga por la creación
de un gran Partido Nacional Reformista.
1928 – 1930
- En octubre de 1928, Irigoyen reasume la presidencia. En noviembre
se interviene la Universidad Nacional del Litoral reclamando
la renuncia de sus autoridades.
En diciembre de 1929, los estudiantes de derecho de Bs. As.
Irritados por las arbitrariedades de una mesa examinadora, declara
la huelga, la facultad es tomada y a solicitud de los estudiantes,
Julio V. González asume el decanato provisorio siendo
por esto procesado.
- En septiembre de 1930 se realizan manifestaciones estudiantiles
reclamando reflexión y acción al gobierno. En
septiembre el gobierno es derrocado por Uriburu, quien asume
el mando de la Nación. En la Facultad de Derecho de Bs.
As., el decano Palacios renuncia junto con los consejeros estudiantiles.
Es intervenida la Universidad de Bs. As. Exonerándose
a varios profesores reformistas.
1930 – 1932
- En enero de 1931 se reúne en México el Primer
congreso iberoamericano de Estudiantes, naciendo allí
la Confederación Iberoamericana de Estudiantes. En abril
son promulgados los regresivos estatutos Nazar-Caster. Son intervenidas
la Universidades de la Plata y Litoral.
- En mayo de 1932 se reúne en Córdoba la Convención
Nacional de Estudiantes convocando a un Congreso. Los profesores
Gregorio Berman y Jorge Orgaz son dejados cesantes, el asunto
es llevado ante el Congreso de la Nación. En agosto se
reúne el segundo Congreso Nacional de Estudiantes. Durante
el mes de septiembre se realizan nuevas manifestaciones.
A partir de noviembre comienza la Década infame, triunfando
en elecciones fraudulentas el general Justo logrando la presidencia
de la República. Cientos de estudiantes son detenidos
y algunos deportados en el mes de diciembre.
1932 – 1946
- Periodo conocido como la década infame donde los gobiernos
surgen del fraude. En junio se crea el grupo “Insurrexit”,
disidente de la Reforma integrado por comunistas, el que dos
años mas tarde, en 1935 se disuelve, revisando su crítica
a la Reforma. En 1937, Reúnese en Santiago de Chile un
Congreso Latinoamericano de Estudiantes. Adquiere cierta predominancia
el grupo “FORJA”, que rige, del Mazo, Scalibrini
Ortiz, Spota, etc. Durante 1938 se prohibe la agremiación
de estudiantes secundarios. Los estudiantes reformistas argentinos
luchan con fuerza de choque nacionalista. Son reformados los
estatutos de la Universidad de Tucumán, cercenando la
participación estudiantil. En 1939 Alemania invade Polonia,
comenzaba la 2º Guerra Mundial. En 1943 una asonada militar
derriba el gobierno de Castillo, durante el mes de junio son
expulsados los profesores universitarios que reclamaron la normalización
constitucional. Por decreto se disuelve la F.U.A., los centros
y federaciones regionales. Son intervenidas todas la universidades
(excepto la de La Plata). Durante 1944 concluyen las intervenciones
y se convocan comicios universitarios, donde triunfan los grupos
antes desplazados incorporándose los docentes cesantes.
En 1945 comienza nuevamente una campaña contra la universidad,
son detenidos rectores y decanos en todo el país, los
estudiantes toman pacíficamente los edificios universitarios,
se clausuran las Universidades de Córdoba, La Plata,
Buenos Aires y Litoral, reabiertas días más tardes.
1946 – 1952
- En mayo de 1946 son intervenidas todas las universidades nacionales,
quedando cesantes más de dos mil profesores. Se sanciona
la ley reaccionaria 13.031 limitando la participación
estudiantil, se llevan a cabo políticas tendientes al
crecimiento de la matrícula y la eliminación de
aranceles universitarios oficialista, y persecución ideológica
a los estudiantes opositores. En 1951 la F.U.A. declara la huelga
general, a raíz de las toturas padecidas por el estudiante
Bravo de Química. Durante 1952 la policía clausura
los Centros de Estudiantes. El rector es designado por el P.E.N.
1954 – 1958
- En 1954 se desatan nuevas persecuciones contra los dirigentes
de la F.U.A. , los conflictos y la huelga estudiantil abarcan
varios meses. El 16 de septiembre de 1955 la Revolución
Libertadora derroca a Perón contando con el apoyo civil
y del movimiento estudiantil, asume el General Lonardi quien
promete implantar la autonomía universitaria. Durante
el gobierno militar de Aramburu se derogan las leyes 13.031
y 14.297, se crea la Universidad del Sur, se dicta el decreto
ley 6.403 que incorpora la iniciativa privada para crear universidades
y expedir títulos académicos (art.28), los reformistas
reclaman la renuncia que luego obtienen del autor del decreto,
cuyo artículo es cuestionado. Se produce la renuncia
de rectores y decanos, los estudiantes ocupan las universidades.
En Córdoba, tras sangrientos disturbios, se establece
provisoriamente un gobierno colegiado paritario, cuyos integrantes
son sometidos luego a proceso. En diciembre de 1956 se funda
la Universidad del Nordeste. En diciembre de 1957, la asamblea
universitaria, en ejercicio de su soberanía designa como
Rector de la Universidad de Bs.As. al reformista Risieri Frondizi.
El primero de mayo de 1958 asume la presidencia Arturo Frondizi.
1958 – 1962
- En el mes de Agosto de 1958 se produce un violento conflicto
en Odontología de la U.B.A. dónde se declara a
varios profesores “ personas no gratas”, impidiéndoles
el acceso a la facultad. El 27 de Agosto a raíz de una
declaración del ejecutivo acerca de la “libertad
de enseñar” da lugar a nuevas agitaciones contra
el artículo 28 de la ley 6.403. Durante el mes de septiembre
se funda la Universidad de La Pampa.
Se realizan diversas manifestaciones estudiantiles reclamando
la sanción de una ley universitaria y la derogación
del art. 28. En el mes de septiembre el art. 28 es reemplazado
por otro aún más reaccionario, el presidente de
la F.U.A. es detenido. En octubre en todo el país se
desata una ola de protesta popular, que la policía reprime
violentamente baleando las manifestaciones estudiantiles. Se
produce una fuerte disputa entre educación laica y libre,
los universitarios se manifiestan en apoyo a la postura laica.
Durante 1962 se produce un nuevo golpe de estado. La F.U.A.
condena el levantamiento militar.
1963 – 1966
- El Dr. Arturo H. Illia asume la presidencia de la Nación,
se realizan diversas manifestaciones por una mayor partida presupuestaria,
a pesar que el gobierno de la Nación destinaba un 22%
del presupuesto nacional a educación. El 29 de junio
se produce un nuevo levantamiento militar encabezado por el
Gral. Onganía, a este levantamiento se ofreció
poca resistencia civil. Todas las universidades nacionales son
intervenidas, se reprime violentamente a los docentes y alumnos
de la Facultad de Ingeniería de Bs. As.,conociéndose
como la noche de los bastones largos, produciéndose el
mayor éxodo de docentes e investigadores del país.
Las organizaciones estudiantiles son disueltas y se prohíbe
la militancia política. La persecución ideológica
y la cesantía de docentes, encarada por el Estado ocasiona
una importante desjerarquización de la enseñanza,
desmantelamiento de equipos de investigación, cierre
de comedores estudiantiles e ingresos restrictos. Los Rectores
y Decanos son designados en forma directa por los docentes.
1966 – 1973
- Sucesivos gobiernos militares, se crea la C.R.U.N. ( Consejo
de Rectores de Universidades Nacionales), durante 1967 a través
de la ley 17.245 se suprime el gobierno tripartito, se limita
la autonomía, se establecen exámenes de ingreso
y se institucionaliza el C.R.U.N. Se otorga pleno derecho a
las Universidades privadas a emitir títulos habilitantes
(art. 28).
1973 – 1975
- Durante el gobierno de Perón – Isabel Perón
continúa la intervención a las universidades.
Se repiten los favoritismos partidarios y se implanta un modelo
autoritario, se libera el acceso a las universidades nacionales
produciéndose un fuerte incremento en las matrículas.
La conocida Misión Ivanissevich ocasiona la cesantía
de miles de docentes recayendo las designaciones de docentes
interinos en manos de rectores y decanos interventores afines
al poder político de turno.
En 1974 se sanciona la ley 20.645 de universidades nacionales
a través de la cuál se reconoce la autonomía
académica y docente, la autarquía administrativa
y económica. Se prohíbe terminantemente la participación
política, estableciendo para la composición del
gobierno de las universidades un 60% de docentes, un 30% de
estudiantes y un 10% de no docentes. Las designaciones de los
rectores y decanos normalizadores estarían a cargo del
P.E.N. estableciéndose un plazo para instalar el gobierno
autónomo de cada Universidad. Dicha normalización
nunca llegó a cumplirse ya que las pugnas internas del
peronismo influían en la designación de las autoridades
universitarias dependientes del Ministerio de Cultura.
1976 –1983
- La Junta Militar encabezado por Videla, derroca el gobierno
peronista, inaugurando una nueva etapa de sucesivos gobiernos
militares, escribiendo la página más negra de
la historia argentina la que dejó un saldo de 30.000
desaparecidos.
Se intervinieron todas las Universidades Nacionales, ejerciendo
el más estricto control ideológico del cuerpo
docente, de los estudiantes, de la enseñanza. Se restringe
el ingreso, provocando una disminución y luego un estancamiento
de la matrícula. Alejamiento forzado de estudiantes y
docentes por las fuertes políticas represivas ejercidas
por el gobierno. Los nucleamientos estudiantiles estuvieron
sometidos a trabajar en la clandestinidad.
1983 - 1989
- A través de comicios democráticos realizados
el 10 de diciembre de 1983 fue consagrado presidente de los
argentinos el Dr. Raúl Alfonsín con un gran consenso
popular. El 12 de diciembre a dos días de asumir a través
del decreto 154 limitas las funciones de las autoridades interventoras
de las universidades nacionales, crea consejos superiores provisorios,
volviendo a la universidad el espíritu reformista.
Se reinstaura la democracia en las universidades, se respeta
plenamente la autonomía y el cogobierno universitario,
el ingreso es irrestricto ocasionando una fuerte expansión
de la matrícula.
En diciembre de 1985 a través del decreto 2641 se crea
el Congreso Interuniversitario Nacional (C.I.N.). El decreto
154/83 adquiere fuerza de ley. En 1988 se reglamenta el manejo
autárquico de recursos que reciben las universidades
del tesoro Nacional a través de la Ley de Presupuesto,
delegando en las universidades las políticas de compras
y contrataciones y limitando el poder fiscalizador del P.E.N.
y Tribunal de Cuentas evitando el burocratismo.
En este período de pleno respeto de la Universidad Reformista
se reactiva la militancia universitaria y la participación
política del estudiantado.
1989 – 1998
A través de los comicios llevados a cabo de 14 de mayo
de 1989 asume la Presidencia de la Nación el Dr. Carlos
Menem. La Universidad Pública vuelve a sufrir un retroceso.
Se crean numerosas universidades privadas a las que tienen acceso
algunos sectores de la sociedad en función de su poder
económico, universidades que el Estado subsidia. Se crean
también varias universidades públicas sin un claro
criterio que son beneficiadas desde el poder, y con una política
de asfixia hacia las universidades con conducciones reformistas.
Pero no fue el único embate que sufrió la Universidad
Pública, a través de una ley (Ley de Educación
Superior) aprobada por el Congreso, en la que el menemismo poseía
mayoría, trata de limitar el ingreso, la autonomía,
el cogobierno, la gratuidad de la enseñanza y de centralizar
las decisiones en el Ministerio de Educación, “Ministerio
Sin Escuelas” ya que estas fueron traspasadas a los gobiernos
provinciales. Esta ley fue rechazada ampliamente por toda la
comunidad universitaria con todo tipo de protestas (grandes
movilizaciones, junta de firmas, toma pacífica de facultades,
clases públicas, etc) en la que el movimiento estudiantil
nuevamente fue protagonista a la hora de defender la Educación
Pública, además contó con el apoyo de la
sociedad en su conjunto.