Masivas
movilizaciones estudiantiles en Alemania
Matéria retirada
de:
http://www.nuevademocracia.urc.cl/ND30/ND30_Not02.htm
Alemania,
17 de junio de 2009. Las movilizaciones estudiantiles de
secundarios y universitarios se iniciaron el martes 16 con
protestas callejeras en 70 ciudades y la toma de edificios
universitarios y escolares en varias ciudades.
El
miércoles 17 salieron a la calle más de 250 mil estudiantes en
toda Alemania. En Berlín la cifra de manifestantes fue 30 mil,
en Stuttgart 15 mil y en Hamburgo 13 mil. Hubo manifestaciones
más pequeñas en cerca de 100 ciudades y pueblos de toda Alemania.
La
consigna central fue: “¡No pagaremos su crisis!” pues en los
últimos años los estudiantes han visto recortes de gasto en
escuelas y universidades, segùn declaraban los propios
movilizados.
Además de las manifestaciones, que cuentan con el respaldo del
sindicato de maestros y del de empleados públicos, incluyeron la
ocupación de recintos universitarios y el boicot de clases.
Paralelamente a las protestas estudiantiles, miles de maestras
de guarderías, jardines infantiles y trabajadores sociales
continuaron una huelga en demanda de mejoras salariales en
varios Estados federados alemanes.
Las
demandas de los estudiantes universitarios
Las
demandas universitarias se centran contra el llamado ‘Proceso de
Bolonia’. El 19 de junio se cumplen 10 años desde que se
reunieron 29 ministros de educación europeos en la ciudad
italiana de Bolonia para diseñar e implantar reformas
educacionales y homologar el sistema educativo del viejo
continente.
Para
Alemania el llamado ‘espacio educativo europeo’ significa la
implantación de matriculas que ya son cobradas en seis estados
federados del país, el recorte del número de profesores y
ayudantes, así como la disminución por parte del Estado de los
recursos destinados a investigación. Con respecto a este último
punto, significa que los docentes y grupos de investigadores
deberán realizar investigaciones pagadas por el sector
particular de los monopolistas alemanes y al servicio de sus
intereses.
El
pago de matrícula significa para los estudiantes una barrera
económica al acceso a educación superior que las familias más
pobres no podrán costear. Ya las cifras oficiales muestran que
sólo un pequeño porcentaje de las clases más pobres alemanas
logra ingresar a la universidad; el cobro de matricula, pues,
viene a acrecentar aún más esta segregación, derribando
definitivamente el mito de que en Europa y en particular en
Alemania cualquiera puede ingresar a la universidad,
independiente de los recursos que su familia posea.
Por
otra parte, las reformas enmarcadas en el Proceso de Bolonia han
llevado a la eliminación de los grados académicos universitarios
de Magister y diplomados y la instauración del grado de Belchor,
que se obtiene luego de tres años de estudio y el grado de
Master después de dos años adicionales de estudio.
Para
los estudiantes, esto ha significado que no han podido
profundizar en las materias, según declaraban a la prensa local,
por lo que exigen modificaciones en los programas de Belchor y
Master.
Además, dentro de las demandas de los estudiantes universitarios
se encuentra la democratización de las universidades, exigiendo
comités para la toma de decisiones, formados por estudiantes,
funcionarios y profesores en proporciones iguales. Además se
exige destinar más dinero para educación.
Dentro de las reformas que viene impulsando el Estado
imperialista alemán se encuentra también el proceso de
acreditación de instituciones universitarias a través la
Fundación para la Acreditación de Programas de Estudio, también
conocida como Consejo de Acreditación, fundado en 1998.
Las
demandas de los estudiantes secundarios
Los
estudiantes secundarios, por su parte, protestan contra el
recorte de 13 a 12 años de la enseñanza escolar y contra el
sistema vigente de evaluación por notas, que consideran
obsoleto.
Esto
porque el sistema de educación secundaria alemán es conocido
internacionalmente por ser uno de los más selectivos socialmente
y el más atrasado de toda Europa occidental. Este sistema
educacional está basado en el viejo sistema educativo prusiano
de tres clases y ha permanecido prácticamente inalterable
durante 150 años (ver recuadro).
Las
principales reivindicaciones del movimiento estudiantil en los
institutos secundarios van dirigidas contra la separación de los
estudiantes en tres ramas diferenciadas, que en sí mismos
determinan la posibilidad o imposibilidad de acceso a la
educación superior. Exigen una enseñanza de calidad para todos
los jóvenes independiente de su clase social, con la exigencia
de democratización de los institutos bajo el control de comités
de estudiantes, padres y profesores, para que puedan decidir
juntos qué y cómo se enseña.
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El
sistema educacional de Alemania
En la mayoría de los estados federales alemanes los
estudiantes de secundaria se dividen después del cuarto
grado –a los 10 o 11 años de edad- en tres institutos
diferentes, que determinan su futuro educativo. Por una
parte, la escuela superior secundaria (Gymnasium) lleva
directamente al grado (Abitur) que permite al estudiante ir
a la universidad, después de 8 o 9 años de instituto. Sin
embargo, sólo los mejores estudiantes de secundaria, después
de pasar el cuarto grado, pueden entrar al Gymnasium. Las
estadísticas demuestran claramente que los hijos de las
familias más pobres no están accediendo a este tipo de
institutos.
La mayoría de los hijos de la clase popular van al nivel
medio (Realschule) o a la educación nivel inferior (Hauptschule).
En estos centros de estudio es casi imposible conseguir el
grado que permita ir a la universidad, además de ser una
educación de peor calidad. En muchas oportunidades los
estudiantes salidos de este tipo de institutos no puede
encontrar empleo, aumentando las cifras de desempleo
juvenil.